Todos lo haremos mejor en el futuro...
Se que esto no lo vas a leer nunca, por eso a pesar de que hace mas de un mes que decidiste separar nuestros caminos, puedo de verdad desahogarme sin temor, de hecho prefiero que esto no lo lea nadie, y sin embargo necesito pensar que lo digo bien alto, tan alto que con mi voz pueda alejar la tormenta que sigue sobre mi apesadumbrada alma. Te extraño, te echo de menos. Y sin embargo en la distancia me obligo a pensar en las cosas positivas que tiene estar sin ti, y después de todo, lo mas difícil es simplemente saber que estas ahí, a tiro de teclado, a tiro de teléfono. Todo el mundo me dice que tengo que olvidarte, que tu necesitas creer que yo ya no pienso en ti, que tengo que hacerme el duro y dejar de mirar hacia atras... ¿acaso esas personas no han pasado por lo mismo? ¿Acaso algunas de esas personas no han hecho todo lo contrario de lo que me predican?
Romper con todo con paso firme, sin embargo me balanceo en el sonido sordo de tu sonrisa, aquella que todavía inunda mi habitación, trato de luchar contra fuerzas invisibles, me convenzo a mi mismo que es imposible que huela tu perfume cuando voy por la calle, que se han ido las últimas luces, que tu ausencia me pesa mucho, y que es imposible, por mas vueltas que de en la cama, de despertar de ésta pesadilla, porque no estoy dormido.
No soporto ver como salen tópicos una y otra vez de bocas ajenas, que me digan que soy fuerte, que lo superaré, que de estas me quedan muchas por pasar, que eso da experiencia... ¿y que? la experiencia nunca está cuando se la necesita, siempre la albergas cuando todo ha pasado. Joder, era todo tan hermoso, me sentía tan fuerte a tu lado, Dios mio, creía estar a tu lado, desafiándote, creyendo dirigir mi destino, que estupidez, un simple mortal con fecha de caducidad.
Yo te prometía que nunca te olvidaría, y eso es cierto, nunca te olvidaré, como también es cierto que nunca volveré a hacer locuras por ti, que nunca compartiré mi lecho contigo, nunca mas podré tocar tu cuerpo desnudo, ni despertarme abrazándote.
Ahora mas que nunca que no puedo andar, me pego a la ventana de mi habitación para ver como se esconde el sol, para ver a través del cristal mi alma escondiéndose detrás de los edificios, al amparo del manto negro que es el destino.
El amor se nos escurrió entre los dedos como el agua, se acabó la función, gracias por haber venido y espero verles en la próxima función, cruel destino cuando con aires de grandeza me recuerda que soy una marioneta a merced de unos cuantos hilos.
Aun falta una función, me recuerda el director, la última. En la que ella y yo somos los dos protagonistas, hago acopio de mis ultimas fuerzas y repaso el guión mentalmente ante la intensa luz de los focos, el público mira atentamente esperando ver brotar de mi boca de madera aquellas palabras, pero soy incapaz, la miro fijamente, y mientras ella me tiende su mano de amistad, yo no paro de ver en sus ojos todos los besos que nos dimos, todos los besos que la robé, no se si mi corazón de trapo va a saber entender lo que es la amistad en aquella mujer, no se si mis manos se van a quemar cuando toque su cuerpo gélido de amor, no se si voy a poder acabar ésta escena antes de que sea demasiado tarde, antes de que el telón baje definitivamente.
...Solo quiero arroparme una última vez con tu calor, quedarme dormido a tu lado, hasta que pase la tempestad, despiértame cuando salga el sol, cuando el llanto y el sufrimiento no tengan sentido, solo una vez mas...
Amaral dice:
Ha pasado el tiempo, no he dejado ni un momento
de pensar en los viejos sueños,
en las noches de conciertos en un bar.
Ha pasado el tiempo y no sé porque te cuento esto.
Será que se ha ido la inocencia que llegó conmigo.
Si será el dolor de este amanecer
que me ha helado el alma,
quiero despertar porque no puede ser verdad,
esta mala hora.
Esta madrugada, que parece nunca acabar,
esta noche de angustiosa calma.
Quédate conmigo, hasta que la luz se haga, esta madrugada.
Va pasando el tiempo, bajo el cielo sin estrellas de Madrid,
pero hoy no encuentro la ilusión que me quemaba dentro.
Nada más llegar a esta ciudad que nos devora,
dime dónde estás que te quiero ver
y dejar pasar esta mala hora.
Esta madrugada, que parece nunca acabar,
esta noche de angustiosa calma, quédate conmigo,
hasta que la luz se haga.
Esta madrugada.
Quiero despertar porque no puede ser verdad,
esta mala hora.
Esta madrugada, que parece nunca acabar,
esta noche de angustiosa calma, quédate conmigo,
esta madrugada amarga, esta noche oscura de mi alma.
Esta madrugada que parece nunca, nunca acabar.
Quédate conmigo hasta que la luz se haga.
Esta madrugada.



Soy otra alma en busca de unas huellas que seguir. A la caza de un sentido que justifique porque mis botas pisan esta tierra, y curiosamente me paro a pensar... ¿habrá alguien siguiendo mis huellas?
Eres el visitante número:
arquera-loca dijo
Te entiendo, solo aquel que sufre es capaz de reconocer el dolor que producen los recuerdos, no sirve ningún tópico, al final como todo en la vida, el tiempo es el que tiene la última palabra, y si sobrevives a esta situación, solo él o tú, yo ya no sé quien manda en el destino, puede determinar la magnitud de la cicatriz.
Mucha suerte
Besos
18 Febrero 2009 | 06:34 PM