Te deseo, te necesito (ésta noche)
Hay veces, que el comportamiento humano camina por los senderos de lo inexplicable, dando tumbos, buscando un poco de cariño, alguna sensación de bienestar que le de fuerzas para seguir buscando ese camino que alguna vez perdió, esa mezcla de sufrimiento y dolor que le atormenta y no le permite discernir entre lo real y lo irreal. Quizás buscando una señal, un cartel de neón en forma de flecha que le indique la dirección a la felicidad. El sexo, es parte de la naturaleza humana, y como una parte mas de nosotros mismos, nos dirige en un intento de hallar respuesta a nuestro dolor, mientras, una voz interior repite sin cesar, como si quisiera salir por nuestra garganta: "Sálvame" "Sálvame" (quizas esa voz interior, sea nuestro espíritu pidiendo auxilio, de nosotros mismos).

Una vez mas caigo en la espiral,
una vez mas caigo en ti.
Sigo la ruta de los sueños, y ahí estas tu,
no pienso pedir perdón por lo que tu y yo
sabemos va a pasar.
No mires atrás,
el miedo no es la solución,
ya tenemos reservadas dos plazas
en el infierno,
ésta noche,
no queda otra opción.
Abrázame, quítame la ropa,
todos los caminos se hacen largos
para llegar a tus labios.
No quedan mas alternativas,
no quiero seguir pensando mas allá
del abismo de tus piernas.
Deslizo mis labios por tus pechos,
duermete ésta noche entre mis brazos,
susurro entre las sábanas,
me entregas tus lamentos,
tu mirada.
No quiero escapar de ésta cárcel,
enredado entre tus brazos,
viviendo cada instante,
rezando para que no amanezca.
No me dejes marchar,
no me sueltes la mano,
en mis noches,
ya no hay estrellas que seguir,
vivo del recuerdo,
vivo del ayer,
porque mi cuerpo, gélido como el hielo,
derrítese al amanecer.
Sálvame, de la soledad
sálvame, del frío
déjame que entre en tí,
que la culpa no me vea entrar.
No quiero pagar mis pecados ésta noche,
no preguntes,
si al deslizarme por tu cuerpo,
me ves llorar.
Abrázame fuerte otra vez,
dirije mis arrebatos con tus caderas,
ésta es nuestra apuesta,
quebrada está mi voz.
Pero todo tiene un principio,
todo tiene un final,
y abandonado,
mi cuerpo desfallece.
Tus encantos desnudos,
me protegen del sol,
me miras en silencio,
respuesta ausente hayas,
lo siento, ya no estoy.
Estoy lejos de aquí,
perdido en la tempestad,
llevando mi carga,
una vez mas,
quizás,nunca podré,
encontrar la forma,
de volver a ser libre,
de volver a respirar.
Ahora bajo a tu lecho,
a recoger mi cuerpo,
la mañana me espera,
mi sitio he de buscar.
No maldigas mi ser,
no me odies por esto,
si la respuesta a tus preguntas,
se las lleva el viento.
Culpable me hayo,
te digo te quiero y miento,
no podré amarte,
sin saber lo que siento.


Soy otra alma en busca de unas huellas que seguir. A la caza de un sentido que justifique porque mis botas pisan esta tierra, y curiosamente me paro a pensar... ¿habrá alguien siguiendo mis huellas?
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