A veces podemos pasarnos meses, incluso años, sintiendo que la vida se nos escapa, que se nos escurre entre las manos, sin vivir, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante que se hace eterno, ese es el poder de un beso prohibido.

Soy otra alma en busca de unas huellas que seguir. A la caza de un sentido que justifique porque mis botas pisan esta tierra, y curiosamente me paro a pensar... ¿habrá alguien siguiendo mis huellas?
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