El guerrero sabe que las palabras mas importantes en todas las lenguas son las palabras pequeñas.

Sí, Amor. Dios.

Son palabras que salen con facilidad y llenan gigantescos espacios vacíos.

Sin embargo, existe una palabra - tambien muy pequeña- que mucha gente tiene dificultad en decir: No.

Quién jamas dice "no" se juzga generoso, comprensivo, educado; porque el "no" tiene fama de maldito, egoísta, poco espiritual.

El guerrero no cae en ésta trampa. Hay momentos en los que, al decir "si" a los otros, él puede estar diciendo "no" para si mismo.

Por eso, jamas dice un sí con los labios si su corazón está diciendo no.

Estas sabias palabras de Paulo Coelho, entre otras muchas, son para mi como mi Biblia particular. Y es que a pesar de lo que pueda parecer, decir "no" es una de la cosas mas difíciles del mundo, pero la cosa se complica y mucho, cuando ese "no" te lo tienes que decir a ti mismo: ¡Basta! Ese NO es tu camino. Sobre todo si has luchado cada minuto por no abandonar esa senda, si has dedicado todas tus fuerzas por esa causa, si lo último que haces cuando te ves abatido por los problemas de la vida es tirar la toalla... decirte a ti mismo "no" es como si te pidiesen que te cortases una pierna, porque entonces lo que te ha mantenido al frente cada mañana, lo que ha dado sentido a tu existencia, es un espacio de tiempo que de repente se eleva de tus recuerdos mas próximos, se comprime, se torna azul y asciende entre tu atónita mirada para surcar las nubes, liviano como una mariposa, intangible como mi respiración, lejano como mis sueños... creo que ésta noche cuando venga a buscarme Morfeo, le pediré que me acompañe en fugaz audiencia con mi inseparable amiga Esperanza, tenemos asuntos que tratar. Buenas noches a tod@s.