Tener miedo está permitido, dejarse vencer por él, no.

A todos en nuestra vida nos acecha cada dos por tres el miedo; es como un compañero de viaje. Siempre que queremos avanzar por un camino nuevo que nos es desconocido, el primero que se apunta a cruzarlo, es nuestro viejo amigo el Sr. Miedo. Ni que decir tiene que tienes que aprender a soportarle, a convivir con él, pero nunca llegar a acostumbrarte, esto es lo peor que puedes hacer. Tienes que seguirle la corriente, hacerle ver que no te vas a revelar nunca contra él, para asi, durante ese tiempo, conocerle, entender las razones que le trajeron a tu lado, y finalmente descubrir el momento exacto para poder desprenderte de él.

Al principio de tu vida, sus razones para acompañarte en tu viaje, suelen ser: porque temes enfrentarte al matón de turno de tu clase, porque no sabes como decirle a esa compañera de clase que tu corazón se revoluciona cuando coincidis en la papelera a sacar punta al lápiz, porque tienes pavor a darle ese beso que tanto anhelas, porque tus abuelos están enfermos y no quieres que se vayan... luego con el paso del tiempo, el miedo, te hace compañía porque no sabes como decir a tu pareja que ya no la quieres, porque crees que nada es suficiente para que tus padres se sientan orgulloso de ti, porque te has independizado y estas solo, porque te han echado del trabajo... ¿miras detras y quien está? exacto, el miedo.

El miedo a veces viene metido en sobres del banco, debajo de la palabra "hipoteca", llega de madrugada a tu cama anidado en el pelo de tu pareja que acaba de llegar del "trabajo", llega enredado en las palabras de un médico y entre la letra pequeña de un análisis, donde el titular es tu propi@ hij@.

La verdad es que todos tenemos miedo en cualquier fase de nuestra vida, y curiosamente los que menos saben controlar a ese pequeño "compañero de viaje", son los que mas sitio tienen que hacer en su habitación para "él"; ese pequeño "okupa" de nuestra vida que aparece donde menos te lo esperas, es incansable, siempre nos acompaña, a los 20, a los 40, a los 70... Es como un reto, que te mantiene en continua lucha día a día, te hace luchar contra él, por múltiples razones, y le vences una y otra vez, y lo único que te queda como recuerdo de vuestras batallas, es la experiencia; canjeable en futuras situaciones de la vida a cambio de no cometer los mismos errores.

Y es que, que nos va a quedar cuando nos vayamos de éste mundo sino, nuestra experiencia de cientos de batallas contra el miedo, los aprendizajes bien archivados en nuestra alma y nuestra entrega por superarnos día a día... eso es lo único que nos vamos a llevar con nosotros señores, eso y la libertad.