Nunca había sentido tanta ternura en un abrazo, tanta pasión en un beso, ni tanta complicidad en una mirada.

Bendigo todo esos momentos de conversaciones hasta las tantas de la madrugada, tantas palabras de apoyo, tanta cercanía en la distancia, tantas caricias al corazón... bendigo todas y cada una de las dificultades y problemas que he tenido porque de ellos he aprendido a valorar lo que vale y lo que cuesta el verdadero amor.

Porque en ésta vida de aprendizaje continuo, me había perdido en un océano mudo. Porque un día me dí por vencido, porque me dejé arrastrar por la impotencia y la tristeza, y sobre todo, porque no me reconocía a mi mismo. Solo puedo darte las gracias y pedirte perdón si algun vez te hice daño. Porque quizás en algun momento dudé de si merecía tu cariño, porque ahora se que durante todo este tiempo no estaba persiguiendo un fantasma, porque has hecho que vuelva a tener fe en mis antiguos ideales, por demostrarme que siempre tengo que luchar por lo que quiero, por hacerme ver que la vida sin ti no tiene sentido, porque si tu estas a mi lado nunca estaras sola. Porque éste vacío que tengo aquí dentro solo se llena cuando vuelves a mi lado.